Testimonios

De los quince años en los que he trabajado con diferentes organizaciones maravillosas, la Casa de los Amigos sobresale como un lugar en donde aprendí más que en cualquier otro lugar sobre la fortaleza, el apoyo y el potencial que viene de ser miembro de una comunidad que verdaderamente intenta vivir sus valores sin comprometerlos. Las expectativas y las exigencias fueron muy altas, pero el efecto siempre fue emocionante, las posibilidades que se presentaron cada día fueron sorprendentemente ricas, y la vida diaria fue muy, muy entretenida.

reunion de voluntarios nov.2012

Reunión de voluntarios


Una de las fortalezas únicas de la Casa es que es a la vez una organización exitosa sin fines de lucro y un verdadero hogar. Esta unión genera nuevos retos y a la vez añade una riqueza y una profundidad que no podría darse de otra manera. Hay algo verdaderamente especial que está pasando ahora en la Casa de los Amigos. Más que una organización y un hogar, la Casa es una búsqueda práctica y en vivo de cómo representar nuestros más importantes principios cada día, al mismo tiempo divirtiéndonos y recibiendo a un amplio rango de personalidades, haciéndolo todo en el centro de una de las ciudades más geniales e interesantes del mundo.
Bart

La Casa es un lugar a donde hay que regresar, un lugar de bienvenida y bonitos recuerdos para muchas personas. El trabajo de la Casa es tan variado que es difícil describirlo, pero es eso lo que lo hace más humano. Tiene el caos que surge de entenderse con seres humanos de diferentes culturas, edades, expectativas y necesidades. El equipo de voluntariado y el personal son un gran apoyo en el proceso de aprendizaje y en motivarnos a crecer y a cambiar. Nunca es demasiado difícil, muchas veces es divertido, y casi siempre es un reto.
Christel

Mi primera experiencia en la Casa fue a principios de 2008. Estaba viajando por México y decidí quedarme porque una buena amiga mía era voluntaria en ese entonces. Una cosa que me llamó la atención sobre la Casa fue su sentido único de comunidad. En medio de una de las ciudades más grandes del mundo, la Casa me hizo sentir en casa inmediatamente. Los personajes sumamente interesantes y constantes (los voluntarios, huéspedes, migrantes, refugiados, estudiantes, visitantes de siempre, miembros de la comunidad, mochileros, maestros, activistas, cuáqueros, etc.) también son una red de amigos al instante.

Así que, para mí, lo que empezó como una estancia de dos noches a principios del 2008 rápidamente se extendió a una estancia de dos semanas, que eventualmente resultó en una experiencia de voluntariado de 6 meses, y que al final tuvo un impacto en mi vida para siempre y me ha bendecido con amistades duraderas que aprecio. La Casa de los Amigos es exactamente lo que dice que es, una casa de amigos.
Erich

Cuando llegué a la Casa tenía planes de quedarme una semana. ¡Me quedé cuatro años! En la casa encontré una comunidad que me acogió, conocí a gente de todas partes del mundo y aprendí más sobre el trabajo encaminado a la justicia social. En especial aprendí mucho en el programa de justicia económica. Desde niño siempre tuve muy presente una perspectiva capitalista y estar en la Casa me dio la oportunidad de conocer otra perspectiva muy distinta. Ahora, cuando pienso en la Casa, me vienen a la mente muy buenos recuerdos.
Giovanni

Vine a la Casa como mochilera esperando pasar unas noches en la Ciudad de México. Dos años después, todavía seguía allí como voluntaria; dudo que haya otro lugar en el mundo igual que la Casa y siempre voy a valorar mis experiencias allí. Algunos de mis recuerdos más bonitos han sido sentarse en la mesa en el desayuno, sosteniendo pláticas inspiradoras con personas de todo el mundo, aprendiendo sobre culturas diferentes y cultivando amistades para toda la vida. Lo que hace ser voluntaria en la Casa algo único es que se te da la oportunidad de vivir tus valores mientras te diviertes un montón y conoces una ciudad llena de energía y actividad.

Aprendí mucho sobre el tema de la migración en México, las economías alternativas y lo que es vivir en una comunidad dinámica e internacional. Es una experiencia verdaderamente única y se lo recomendaría a cualquiera que tenga un espíritu aventurero.
Hayley

El periodo en el que viví y trabajé en la Casa ha sido el que más impacto ha tenido en mi vida como adulta joven, y me puso en un camino en el que todavía estoy el día de hoy. Durante mi estancia en la Casa, mi cosmovisión se expandió para incluir una perspectiva global, y a la vez se contrajo para enfocarme en mi comunidad cercana. Desarrollé un sentido de solidaridad que me ayudó cambiar la perspectiva de verme como una persona que “ayuda” a gente con necesidad, a ver mi vida como algo inexorablemente envuelto en las vidas de los que me rodean.

Hoy en día el legado de mi temporada en la Casa se manifiesta en mi vida de diferentes formas. Cada vez que comparto alimentos en alguna “comida compartida” (potluck), platico con mis vecinos mexicanos, participo en la comunidad o el activismo o que encuentro un momento de silencio en medio de un día agitado, recuerdo la forma en que todavía la Casa se refleja en mi modo de vivir, pensar y trabajar.
Laura

El primer año que estuve en México, conocí la Casa como huésped y para mí era un lugar en donde recargué las pilas y en donde tuve muchos encuentros enriquecedores. Vi que la diversidad de l@s habitantes de la Casa de los Amigos no tiene límites y quise conocer más sobre este lugar único por lo que hice solicitud para ser voluntaria.

Poder formar parte de una comunidad tan diversa en un ámbito de respeto mutuo y apoyo fue una experiencia impresionante, casi mágica.

Después me encantó trabajar en un lugar en donde el compromiso por la justicia social y la convivencia pacífica es tan auténtico y verdadero que se refleja en la vida cotidiana y la transforma en algo que no se puede explicar en palabras, pero que creo que cada un@ que entra por la puerta de la Casa lo puede sentir.
Liselot

La Casa es un lugar muy especial. Para mí, el aspecto más maravilloso de la Casa es la comunidad que fomenta: ¡Una comunidad totalmente única e inspiradora!

Mi experiencia en la Casa, primero como practicante y luego como voluntaria, terminó cambiando la trayectoria de mi vida. Después de aprender más sobre la migración en México, me cambié de carrera para enfocarme en este tema, lo cual ha llegado a ser muy importante para mí. ¡También conocí a mi esposo en la Casa!
Lydia

Vine a la Casa porque considero que la hospitalidad se encuentra en el centro de todas las cosas buenas de este mundo: es una cosa sagrada para mí. Sí, la Casa ofrece un espacio increíble y una comunidad instantánea a los que pasan por nuestras puertas, pero lo que ha resultado más educativo para mí ha sido esos momentos de poder dar la bienvenida, acoger y cuidar a gente de todo tipo: madres buscando a sus hijos migrantes desaparecidos, refugiados que no saben ni cómo llegaron a estar en México, mochileros que acabaron en nuestra puerta por la recomendación de un amigo, migrantes que solo buscan un poco de comida antes de seguir su camino, estudiantes, activistas, familias y muchos, muchos más.

La Casa no es algo que a la gente se le olvide. Para muchos de nosotros, es un lugar donde encontramos tierra firme, estabilidad, apoyo y un pedacito del mundo que queremos crear.
Mara

Casa de los Amigos fue el inicio de una aventura aquí en la Ciudad de México, un lugar que ya se convirtió en mi hogar. Inicialmente solo iba a estar un par de meses como voluntaria de medio tiempo… Rápidamente me ganó la hospitalidad de la Casa, la calidez de los huéspedes y visitantes y el entusiasmo de los voluntarios. La casa y sus numerosos amigos y huéspedes fueron y siguen siendo una parte de mi vida aquí en esta encantadora metrópolis.
Meredith

Voluntarios

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