Gracias Margarita

Queremos recordar la vida de una querida amiga, Margarita Camacho Torres, que falleció el año pasado y hubiéramos celebrado su cumpleaños éste mes.

Margarita falleció el 25 de Abril del 2014, por complicaciones después de una operación de la vejiga. Trabajó en la Casa de los Amigos de 1983 a 2011 como miembro clave del equipo de limpieza, y su vida es parte del legado del servicio y trabajo de paz en México de la familia Cova Torres. Margarita fue una presencia en la Casa muy querida por generaciones de huéspedes y voluntarios.

Margarita nació en su hogar el 20 de Julio de 1941, en Satorum, Tlaxcala, hija de Gerardo Camacho y Porfiria Torres. Gerardo fue un maestro de obras y Porfiria crio a sus siete hijos.

A los 16 años, Margarita se casó con Dionisio Cova, quién la robó de casa de sus papás escondiéndola bajo un sarape. Margarita trabajó en un consultorio médico mientras criaba a los seis hijos que tuvo con Dionisio: Cirilo, Lucio, Paula, Marcela, Candida y Vicki. En 1982, Margarita y su familia se mudaron a la Ciudad de México, donde tres años antes su hermana se había asentado y empezó a trabajar en Casa de los Amigos. Al siguiente año, mientras Rosita vivía en uno de los pequeños departamentos en la azotea de la Casa, Margarita vino para unirse al equipo de la Casa.

El esposo de Margarita, Dionisio, fue el primer primo de Rogelio Cova Torres, un activista visionario que lideró a la Casa a un floreciente periodo de trabajo de justicia social, incluyendo muchos programas en su nativo Tlaxcala. Rogelio ayudó a Margarita y a su familia a mudarse a la capital y los alojó en un edificio de alojamiento para estudiantes, que él también mantenía. Rogelio cuidó de ellos. “Nunca nos abandonó” la hija de Margarita recuerda. Rogelio dejo la Casa en 1984 y fundó la organización Sedepac, qué continuó organizando campamentos de trabajo internacionales realizados por los Cuáqueros en México por otras dos décadas.

A mediados de los ochentas, Rosita y Margarita acompañaban frecuentemente a grupos de campamentos de trabajo a los proyectos en Taxco y Vicente Guerrero en Tlaxcala, en donde ellas cocinaban para los voluntarios. Todos los hijos de Margarita venían y participaban, y tienen afectuosos recuerdos de esos campamentos, ayudando a construir y reparar caminos con rocas que traían desde el lecho del rio en Tlaxco. Una incompleta lista de miembros de la familia Cova Torres que han trabajado en la Casa en proyectos de la Casa incluye a Margarita y su tío Rogelio, las hermanas de Margarita; Rosita, Gregoria y Candida, su sobrino Cirilo, su hija Paula, Vicki y Marce y su sobrina Cristina.

Las hijas de Margarita la recuerdan como una persona tranquila, siempre lista para platicar y bromear, siempre amigable y siempre lista para “ofrecer un taco”. Nunca le gustó ver a alguien irse hambriento y toda su vida compraba comida extra “por sí alguien llega”. Su familia decía que la Casa era muy importante para ella, y amaba ser parte de ella. Después de jubilarse, seguía viniendo a regar las plantas.

Margarita siempre será afectuosamente recordada por los que la conocieron en la Casa. Ella fue una persona muy dulce y fácilmente se hacía amigos de los huéspedes y nuevos voluntarios, haciéndolos sentir como en casa. Bondadosa y modesta, ella podía llegar a ser graciosa sí lo quería. Era una dicha verla cada día, siempre tenía tiempo de saludar y contar un chiste. Su tinga de pollo con tostadas era, para muchos, la mejor cosa que han comido en la vida.

Amamos a Margarita tanto, que no tenemos palabras para describir su rol en la vida de la comunidad de la Casa. Nos gustaría pedirles a todos ustedes que vean la presentación usando éste enlace.

Muchas gracias, amigos.

Les invitamos a ver unas fotos aquí.

Margarita.